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martes, 19 de febrero de 2008

DISECCION DE UNA GORDA. La hamburguesa fugitiva

Un día, la Tucha decidió que quería hacer una dieta. Tal vez por casualidad, tal vez no tanto, aquello coincidió con su entrada a la secundaria.

Su entrada a la secundaria la veía como el inicio de un ciclo nuevo y mejor. Creyó que por fin se desharía de aquel apodo de "la Tuchita". Le parecía denigrante, irritante, gordo. Pero después de un tiempo se enteraría que el encargado de ponerle aquelk apodo entraría a la misma escuela y en el mismo salón que ella. Y claro que se deshizo del apodo, pero solo para cambiarlo por el ahora más denigrante,cespectivo y gordo de "La Tucha"

"Escuela nueva, Martha nueva" pensó. Y ser armó de lechuga, apio, toronjas y mucha, pero mucha fuerza de voluntad. Se le ocurrió que aquello de la dieta no sería suficiente para lidiar con una obesidad como la de ella. Bueno. Más bien se le ocurrió a su mamá. Y su mamá la inscribió en le mimsmo gimnasio que ella. A Marthga no le agradaba la idea de ir a uyn lugar donde todas las mujeres eran flacas y se enfundabas en leotardos ajustados mientras que ella se tendría que enfundar tras camisetotas y pants holgados. Pero no objetó. Además, se propusó correr todas las mañanas a partir de ese lunes y se compró ropa deportiva (de hombre porque de mujer no había en su talla), calzado con capsulas de aire para que sus rodillas no resintieran el impacto porque pues ella estaba "gordita", o al menos así fue como el dependiete de la tienda la convenció de comprar esos tennis exhorbitantemente caros.

Nadie tenía más determinación que la Tucha el primer día de su sieta. Jamás se vió adolescente con más ániomo que ella. Se levantó a las 5 de la mañana y se tomó un jogo de toronja con apio, nopal, piña, perejil, hojas de menta y cuanta cosa que pudiera darle mal sabor. Total que la comida que sabe feo es la que no engorda., Se quedó con hambre porque no se terminó el vaso (no soportó tanto sabor a naturaleza ¿Ni siquiera benzoato de sodio como conservador? Aquello era imposible), pero si vistió emocionada y salió a la calle respirando el aire frío de la madrugada mientras sus tripas gruñían como león de Chapultepèc. Pensó que si corría hasta el parque en vez de despertar a mamá para que la llevara en el auto quemaría más calorías. Y ahí va nuestra obesa adolescente, con erl autoestima rozagtante que empezaba a levantarse por auella nueva Martha que veíoa venir. Yo no sería más "la Tucha", se veía vestida con lo que le gustaba y no con lo que le quedaba, guapa, segura, pero sobre todo flaca. Corría y corría y se miraba tan chistosa. Como hipopotamo en pants bailando ballet. Y así corría la Tucha la madrugada de ese lunes mientras sus flácidas carnes brincaban al compás de su pesado trote cuando, desde un auto deportivo gritaron unas flacas: "¡Corre pinche gorda, que se te escapa la hamburguesa!" ... La Tucha se sintiói humillada, ultrajada, vilipendiada, pero ante todo, ubicada. Se enrojeció sin saber si era por el coraje o por la vergüenza. Su autoestima recien estrenada bajó la cabeza y le dijo al oído: andale, Martha. Recoge tu determinación y tu manteca y regrésate a tu casa. Ella no necesitaba quye unas flacas la hicieran pasar aquel mal rato. Se trgresó a su casa, durmió hasta muy tarde y se desayunó 4 hamburguesas mientras su madre le recordaba que nunca dejaría de ser gorda. "Vaya dieta la tuya! RTardó solo una mañana. No cabe duda que nuca dejarás de ser una gorda"

2 comentarios:

Miss K. Braineater dijo...

Y cuando se suicida? XD
bueno... ya le paro... :)

Saludos Zombies :)

RADIO BORRACHO dijo...

jejej que chido post pero es la neta jeje oyes agregame a tus links vale yo ya te agrege sip

www.elreynobastardow.blogspot.com