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miércoles, 30 de enero de 2008

RELATOS DE LA SASHA. Disección de una gorda. 1a entrega.

Martita Espinoza se sabía especial. Desde que nació supo que lo era. Una nenita recien nacida de 4 kilos 500 gramos porsupuesto que es especial. Especialmente gorda. "¡Qué nena tan linda!" dijo la tía Maruca cuando la vió por primera vez. Claro que la tía Cuca, como le decían cariñosamente, era una mujer que también resultaba especialmente linda con sus 97 mantecosos kilos enfundados en una humanidad de tan solo 1.60 metros de estatura."Mira sus cachetitos" decía la abuela paterna, doña Chelita, que de aqui pa'lante sería konocida komo la abuela Chelita. Y si que había que ver sus "cachetitos", que de -itos no tenían nada. Mas bien parecían un par de tootsi pop descomunales que el "angelito" se había guardado al estilo de los hamster.

Marta de Espinoza, la orgullosa madre de tamaño animalón, nunca había sido descrita como "delgada" o "flaca", pero tampoco como "gorda" o "materia prima del tocino", pero después de nueve meses de aplastarse porque estaba en "estado grave" y de comer "por dos" (o por tres o cuatro o cinco), pues la describian con esos adjetivos y otros 3 o 4 que a mí se me podrían ocurrir.. En fin que Marta cabó su propía tumba solita, tragando como desquiciada y holgazaneando todo el día. Y el chivo expiatorio, claro, fue Martita. Aunque más bien era como una res expiatoria. Un pobre angelito ahora convertido en demonio por su propia madre, que no tenía la culpa de que la hubieran engordado como pavo en vispera de navidad.

Matita creció y pasó de ser "linda" a "graciosa", de seer "graciosa" a chistosa" (que es pariente de ridicula). Cuando pasó de ser "chistosa" a "gordita" pues fue eso precisamente lo que pasó: la cosa perdió el chiste. Creo que aquello coincidió con la entrada de Martita a la primaria. Como vénía de una familia de clase media, pues fueron a sorrajar a la pobre gordita a una escuela pública.

Alguien oyó que a Martita le llamaban "Martuchis"...apodo muy de clase media... Y después se descompuso a "Martucha". En las escuela terminó siendo "Martuchita" (Martucha era la mamá) y acabo siendo simplemente "la Tuchita"...

Tuchita no era la única gorda en su salón. ¡Qué va! Aquello parecía la guarderia de un grupo de comedores compulsivos, pero si era la más gorda del salón. Así que cuando alguno de los pocos "flacos" (como le llaman los gordos envidiosos a la gente normal) le llamaba gordo a otro niño, este la señalaba y decía: "¿Gordo yo? La gorda es la tuchita" y la atención y el escarnio se centraban en ella.